
Retrato del autor: Amédée
El Hombre Solitario es el daimon de Roger Wolfe.
La relación entre Roger Wolfe y el Hombre Solitario, y entre esos dos personajes y el resto del mundo, se resume bastante bien en la siguiente canción de Leonard Cohen, especialmente traducida y adaptada por Solitario & Wolfe para la ocasión:
Te vi esta mañana
pasar a toda prisa.
Del pasado, a veces,
es difícil apartar la vista.
Y no sabes cómo
te echo todavía en falta.
Aquí no hay nadie,
desde luego;
pero tú y yo aún nos amamos
en mi vida secreta.
Sonrío si me enfado,
y hago trampa, y miento;
hago lo que debo
para ir apañando los días.
Pero sé lo que está mal,
y sé lo que está bien;
y por la verdad moriría
en mi vida secreta.
Espera, espera, hermano;
espera, hermana, espera;
mis órdenes, por fin, ya llegan.
Marcharé por la mañana
y marcharé toda la noche;
cruzaré las fronteras
de mi vida secreta.
Le eché un vistazo a la prensa
y casi me deshago en lágrimas.
A nadie en el mundo le importa
quién viva y quién muera.
Y el que da las cartas lo que quiere
es que sólo veas el negro
y sólo veas el blanco.
A Dios gracias no es así de fácil
en mi vida secreta.
Me muerdo el labio
y hago como que compro:
desde el último éxito
hasta la sabiduría de los viejos.
Pero siempre estoy solo,
y mi corazón es puro hielo;
y me dejo curtir por el frío
en mi vida secreta.