myTemplate

A Real World Template Design for Joomla

Filtro 

  • Mortales envueltas

    El Hombre Solitario
    Mortales envueltas  Llevo décadas observando a la gente, observando a los demás. ¿Me fascinan? Creo que no. Creo que lo que busco en su interior es el reflejo de mí mismo; un reflejo de mí mismo. Y no lo encuentro. Llevo años intentando meterme d...
  • Sonidos del Mersey

    El Hombre Solitario
    Sonidos del Mersey       Mi parcial tocayo Roger McGough es un poeta de línea clara y aire pop, muy humorístico, perteneciente a una generación que se dio en llamar la del “Mersey sound”, porque sus componentes eran de Liverpool (cuyo río es...
  • Días lennon

    El Hombre Solitario
    Días lennon      Ahora, bien de mañana, mientras gloriosos haces de luz se cuelan, incensados por el dulce humo de mis cigarrillos, por las persianas de mi estudio para inundar la pieza de aérea y sobria miel serena de Semana Santa, vierto en la p...

El Hombre Solitario

Hombre solitario

Retrato del autor: Amédée

El Hombre Solitario es el daimon de Roger Wolfe.
    La relación entre Roger Wolfe y el Hombre Solitario, y entre esos dos personajes y el resto del mundo, se resume bastante bien en la siguiente canción de Leonard Cohen, especialmente traducida y adaptada por Solitario & Wolfe para la ocasión:

Te vi esta mañana
pasar a toda prisa.
Del pasado, a veces,
es difícil apartar la vista.
Y no sabes cómo
te echo todavía en falta.
Aquí no hay nadie,
desde luego;
pero tú y yo aún nos amamos
en mi vida secreta.

Sonrío si me enfado,
y hago trampa, y miento;
hago lo que debo
para ir apañando los días.
Pero sé lo que está mal,
y sé lo que está bien;
y por la verdad moriría
en mi vida secreta.

Espera, espera, hermano;
espera, hermana, espera;
mis órdenes, por fin, ya llegan.
Marcharé por la mañana
y marcharé toda la noche;
cruzaré las fronteras
de mi vida secreta.

Le eché un vistazo a la prensa
y casi me deshago en lágrimas.
A nadie en el mundo le importa
quién viva y quién muera.
Y el que da las cartas lo que quiere
es que sólo veas el negro
y sólo veas el blanco.
A Dios gracias no es así de fácil
en mi vida secreta.

Me muerdo el labio
y hago como que compro:
desde el último éxito
hasta la sabiduría de los viejos.
Pero siempre estoy solo,
y mi corazón es puro hielo;
y me dejo curtir por el frío
en mi vida secreta.

 

Sindicación

El Hombre solitario